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MANUEL VALDERRAMA EN EUROPAPRESS

Este es el teletipo que Europapress ha lanzado sobre El hombre de perfil, de Manuel Valderrama Donaire:

 

El hombre de perfil (Editorial Pezsapo) es el primer libro de  Manuel Valderrama Donaire, una novela caleidoscópica, cargada de  humor, en torno a la figura de Adolfo Mújica, un personaje sobre el  que todos opinan y al cual todos los demás personajes van  construyendo –porque él es el único que no tiene voz en el relato–  mediante una narración ágil, irónica e inteligente.

 

El autor, quien se declara “escritor vocacional por confusión”,  explica que sus personajes son el resultado de muchas cosas. “Coges  de aquí y de allá. Algunos personajes pueden tener como punto de  partida alguna característica de alguien a quien he conocido y lo  desarrollo partiendo de ese punto. Otros los inspiran cosas que he  leído. Otros son fruto de la imaginación. Y en algún caso se acaba  mezclando todo”.

Pero lo que caracteriza a El hombre de perfil es que cada uno de  los personajes acaba convertido en narrador, así que lo que “más me  preocupaba al principio era que cada uno tuviera una voz propia, una  manera de contar distinta de la de los demás, que cada uno tuviera un  tono personal que fuera reconocible”, afirma el escritor, quien se  declara un autor “compulsivo”, que lee todo tipo de literatura sin  poner límites de género o estilo.

Sin embargo, Valderrama Donaire señala que lo que al final le dio  más trabajo “fue hacer que todos los fragmentos encajaran sin que la  novela perdiera un ápice de agilidad”, y, continúa, “para  conseguirlo, el trabajo de corrección se convirtió en gran medida en  un trabajo de poda, de eliminar todo lo obvio, todo lo innecesario”,  porque “para escribir una novela de 150 páginas de estas  características tienes que escribir 300 y pulsar muchas veces la  tecla suprimir”.

Pero si algo caracteriza a El hombre de perfil es el humor,  porque “uno intenta escribir lo que le gustaría leer”, de ahí su  gusto por lo satírico y lo obsceno del narrador. No obstante,  asegura, “el uso del humor y de la sátira es tan antiguo como la  literatura misma. Ahí están El Lazarillo de Tormes, o El Quijote, o  buena parte de la producción de mi venerado Quevedo”. Además, asegura  que la sátira “refleja mucho mejor la realidad que nos rodea. Es más  fácil soportar una crónica de nuestro entorno si la disfrazamos de  comedia”.

 

NO SE TRATA DE CALENTAR A LOS LECTORES, SINO DE HACERLOS REIR”
 

En cuanto al uso de lo obsceno, manifiesta que “es una necesidad  del género”. “En la comedia, el sexo no puede tener una intención  erótica porque no funcionaría como elemento humorístico, sólo puede  usarse ridiculizándolo a través de la obscenidad. No se trata de  calentar a los lectores, sino de hacerlos reír”, manifiesta el  escritor, quien como lector se confiesa admirado de Philip Roth y  Woody Allen, tanto en su vertiente cinematográfica como en su  vertiente literaria, así como de Rafael Azcona.

Al hilo de lo anterior, Valderrama Donaire apunta también que la  agilidad que presenta esta novela es “fundamental” para el humor, de  ahí que los fragmentos “sean intencionadamente cortos para que la  narración fluya”. “Si contamos un chiste y lo alargamos demasiado es  más probable que no funcione. El ritmo narrativo en la comedia tiene  que ser mucho más vertiginoso que en el drama. Eso lo hacía de fábula  Billy Wilder en sus películas; pero claro, él es el maestro”.

Cuestionado sobre qué le llevó a lanzarse al mundo literario, el  autor explica que ante “la falta de dotes” para el dibujo, la danza o  la música, “la única herramienta con la que puede dar rienda suelta a  su creatividad es el lenguaje”. Lo que ocurre –continúa– “es que  nunca me paraba a escribir de forma continuada. Iba acumulando poemas  y relatos cortos que escribía de tanto en tanto. Un buen día (animado  por mi mujer) me dije a mí mismo que tenía que ponerme a escribir en  serio, a dedicarle tiempo. Y así nació El hombre de perfil.

Una novela que finalmente publicó en la editorial Pezsapo, de lo  que siente “muy afortunado”. “Cuando terminas tu primera novela no  sabes qué hacer, cómo moverte en el mercado editorial. Soy consciente  de que hoy estamos en un momento difícil. Las grandes editoriales no  suelen apostar por escritores noveles. Así que decidir mandar la  novela a tres o cuatro editoriales más pequeñitas, pero con una  filosofía clara de apostar por la calidad. En Pezsapo encontré una  editorial a mi medida”.

Aunque El hombre de perfil “está todavía calentita”, el autor ya  mira al futuro con otro nuevo proyecto, una novela picaresca situada  en la Sevilla actual con la cultura del pelotazo y la crisis como  telón de fondo. “Cuando la editorial se puso en contacto conmigo para  publicar este libro estaba terminando otro relato, cuya fase de  revisión está muy adelantada”, señala; pero, manifiesta, a la  historia de Adolfo Mújica “aún hay que darle recorrido”.

 

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