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HABLA LA EDITORA

Aciertos que construyen y proyectos para avanzar

En editorial peZsapo tenemos un principio fundamental y, por otro lado evidente, el respeto absoluto y la máxima consideración a los autores que se acercan a nosotros, independientemente de la decisión final con respecto a la publicación.

Es también evidente que el trabajo de analizar en profundidad todos los textos que llegan a la editorial requiere de un tiempo que se hace precioso cuando los tiempos escasean y la concentración de trabajo, a veces “angustia el alma”.

El mercado nos lanza mensajes claros; rentabilidad, operatividad, eficacia… Es cierto, pero también los mensajes son: compromiso, honestidad, responsabilidad… ¿Existe el punto de inflexión en el que ambos conceptos se unan sin que se produzca el debacle?

Cuando a peZsapo llega un texto lo leemos y analizamos en profundidad. Incluso a algunos textos especialmente interesantes, hemos preparado un informeen el que exponemos nuestra valoración con respecto al manuscrito. Esto ha sido cuestionado por nuestro entorno… “no es rentable”, “no hay tiempo”, “es mejor centrar esfuerzos”….

El domingo pasado estuve en una librería y me lancé a la compra de libros. Dos de ellos los cogí por pura “intuición” y el tercero lo estaba buscando desde hacía semanas; “Confesiones de un editor” de Walter HinesPage, un profesional de final del XIX y principios del XX. En uno de los artículos de, mi ahora gran amigo Page, he encontrado la fuerza de una razón que sólo intuía. Él dice:

“Cuando el manuscrito de un libro ha sido rechazado, la delicada labor que le sigue es informar al autor. Esta tarea raras veces se realiza todo lo bien que se debiera. Resulta casi imposible para un editor – que recibe y rechaza manuscritos como una cosa de  negocios- ponerse en el lugar del escritor que le ha dedicado muchas semanas solitarias a su trabajo. Enviar una simple nota comercial es prácticamente un insulto. Pero, ¿qué más puede escribir un editor? No puede redactar una nota danto esperanzas. Si lo hace, estará ofreciendo un nivel de estímulo que resulta deshonesto. Pero el autor espera unan carta larga y explícita que le informe de por qué su manuscrito no es válido. Si no recibe una carta de este estilo llega a la conclusión de que no se le ha prestado la debida atención.

Todas las cartas de rechazo deberían ser escritas por alguien capacitado: una persona diplomática que sea capaz de redactar una verdad desagradable sin ofender. Todas deberían escribirse con una pluma estilográfica y no utilizarse formularios genéricos”

Está claro que tengo mentalidad de editora del siglo XX, mi problema es que los tiempos son los del XXI. De todas formas, cuánto reconforta saber que ha habido otros que tienen más experiencia, que han triunfado y que, de alguna forma, te dan la razón aunque sea desde el pasado.

A fecha de hoy, nuestra experiencia como lectores de cientos de manuscritos nos permitirá la puesta en marcha de un nuevo proyecto; laboratorio tritón, un espacio para consolidar proyectos literarios y del que estamos preparando su salida. De todo se aprende si esta es tu actitud. Ojalá que nuestra experiencia nos permita consolidar este nuevo reto.

1 comentario en “HABLA LA EDITORA

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